COMUNICADO PUBLICO

A comienzos de junio se dio a conocer el resultado de una serie de reuniones que la primera dama, Cecilia Morel, sostuvo con los directores ejecutivos de siete fundaciones dependientes de la presidencia: Fundación Integra, Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer, Tiempos Nuevos, Fundación de las Familias Fundación Chilenter, Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y Fundación Artesanías de Chile.Lo que se buscaba en estas reuniones era alinear el desarrollo de las fundaciones con el objetivo de austeridad definido por el gobierno de Piñera. Como consecuencia, se recortó, sin consulta y a través de un decreto, el presupuesto para cada una de las fundaciones. En el caso de Integra el recorte fue de 11.581 millones de pesos.

Este hecho aparentemente contrasta con la intención del gobierno de darle prioridad a la educación inicial. Pero, no nos engañemos. Como señaló Piñera en la cuenta pública, para la derecha el problema de la educación inicial remite fundamentalmente a la cobertura y no al desarrollo integral de los niños y niñas durante su primera infancia. Señal de ello es que durante el primer gobierno de Piñera se aumentó a través de un decreto (Decreto 115) la cantidad de niños y niñas por aula y disminuyendo la cantidades de técnicos de Párvulo.

Centrarse en la cobertura y reducir el presupuesto para la fundación Integra supone un desconocimiento absoluto de las necesidades educativas que los niños y niñas manifiestan durante las primera etapas de formación. Por lo tanto, este gobierno será incapaz de comprender que las condiciones en que los trabajadores y trabajadoras de la educación inicial desempeñan su labor son las mismas condiciones sobre las cuales los niños y niñas se desarrollan.

Esa identidad entre condiciones de enseñanza (que para los trabajadores de la educación son sus condiciones laborales) y condiciones de aprendizaje es lo que se advierte en las conclusiones del VII Congreso Zonal del Sindicato nº2 de la Fundación Integra realizado entre abril y mayo de 2018.

Cuando el sindicato establece demandas como: “Mejor infraestructura de todos los establecimientos con el mismo estándar de los jardines Infantiles de las Cunas metas;  Establecer nuevos coeficientes técnicos: adecuados para la educación inicial que garantice y asegure la calidad y educación de todos los niños y niñas de Chile; Establecer coeficientes adecuados para la dotación de las auxiliares de aseo y servicio contemplando los metros cuadrados, cierre perimetral y la construcción de altura de cada establecimiento” o  “sacar de la dependencia de la Primera dama y de la Moneda la Fundación Integra y que el Estado reconozca a ésta como una Institución que imparte educación inicial, con resultados de calidad, con dependencias en el MINEDUC” e incluso cuando exige la definición de una carrera profesional docente que mejore las condiciones de desempeño de los trabajadores y trabajadoras de la educación inicial, está al mismo tiempo exigiendo mejores condiciones para el desarrollo de los niños y niñas.

Sin embargo, no nos sorprendamos cuando el actual gobierno responda a estas demandas calificándolas de exigencias egoístas o de reivindicaciones sectoriales que buscan superponer intereses particulares sobre el interés general de formar a los niños y niñas.

Frente a este escenario es preciso avanzar en la construcción de la más amplia unidad de los trabajadores y trabajadoras de la educación, para denunciar cualquier acción que intente retroceder y no avanzar en las condiciones de enseñanza miles de niños y niñas  que hoy lo necesitan.

 

Por. DIRECTORIO NACIONAL SINDICATO NACIONAL N°2

YOBANA SALINAS

PRESIDENTA

                                            

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